Hay un espacio del cuerpo
donde el lenguaje no llega:
No hay discurso donde reside la totalidad de la experiencia.
Acaso exprime en líquidos
y suspiros indescriptibles
Con el tiempo se hacen mejores,
hasta inventarse como historia propia:
Y ante el horror que tras la muerte conviértase en olvido,
INVOCAMOS PALABRAS.