Dibujé una ruta,
un camino,
de algo que no llega
porque es horizonte
Y el horizonte es paisaje:
Un cielo rosa sobre un bosque
que nos hizo felices
Al ver recibir la lluvia que nace de repente
A ese tren que trae la leche, el trigo y la leña
El abrigo para cubrirme del tiempo,
El pan de la tarde
La mantequilla y el mate,
La tetera caliente:
El cobijo que tu vida me trae.
Que a mí no llega,
o si llega, soy indiferente
Si no me trae al abrazo en la cama
lábil sol de noche
/Destello antes del abismo/
Y así, brusca, la espera bucólica
Del que a su casa llega tarde
Y no hay quien le espere,
ni siquiera un destello de brasa ahogado en la estufa.
Nacido de este durmiente.
Pero si no estás,
ni el calor me abriga
y el sonido de la noche
no es más que el desvelo
De este, un pueblo de un sólo habitante.
¿Quién vendrá a vistarme?
Sino tu pelo llegando cuando quiere
En este espectro
que quizas no es bueno ni cierto,
pero es lo que quiero,
para mí o para nadie: un pueblo de de dos habitantes.
(Y no la noche que se apaga en desorden)