¿Qué son para nosotros, mi corazón, las capas de sangre y la brasa, y mil muertes, y los largos gritos de rabia, sollozos de todo infierno apabullando todo orden; y el Aquilón todavía sobre los restos; y toda venganza?
¡Nada!... -Pero sí, toda aún,
¡nosotros la queremos! Industriales, príncipes, senados:
¡pereced!poder, justicia, historia: ¡abajo!
Esto nos es debido.¡La sangre!¡La sangre!¡La llama de oro!
¡nosotros la queremos! Industriales, príncipes, senados:
¡pereced!poder, justicia, historia: ¡abajo!
Esto nos es debido.¡La sangre!¡La sangre!¡La llama de oro!
¡Todo a la guerra, a la venganza, al terror,
mi espíritu! Girémonos en la mordedura:
mi espíritu! Girémonos en la mordedura:
¡Ah!¡pasad Repúblicas de este mundo!
Emperadores, regimientos, colonos, pueblos, ¡ya basta!
¿Quién removerá los torbellinos de fuego furiosos, sino nosotros y los que nos imaginamos hermanos?
A nosotros, novelescos amigos: esto nos va a gustar.
¡Jamás trabajaremos, oh olas de fuego!
A nosotros, novelescos amigos: esto nos va a gustar.
¡Jamás trabajaremos, oh olas de fuego!
Europa, Asia, América, desapareced.
Nuestra marcha vengadora lo ha ocupado todo,
¡ciudades y campos! -¡Seremos aplastados!
¡Saltarán los volcanes! Y el Océano golpeando...
Nuestra marcha vengadora lo ha ocupado todo,
¡ciudades y campos! -¡Seremos aplastados!
¡Saltarán los volcanes! Y el Océano golpeando...
¡Oh!¡mis amigos! -Mi corazón, es seguro, son hermanos:
¡negros desconocidos, si acudiéramos!¡Vamos!¡vamos!
¡Oh desgracia!
¡negros desconocidos, si acudiéramos!¡Vamos!¡vamos!
¡Oh desgracia!
¡Me siento temblar, la vieja tierra, sobre mí que más y más es vuestra, la tierra se funde,
¡No es nada!¡Aquí estoy!
¡Aquí estoy siempre!