Soñando con mil despedidas.
Puertas cerrándose a su costado.
Vestía de sátiro las mañanas de invierno,
pensando en noches más cálidas y sin lluvia,
bajo la sombra de un bosque.
Danzando sobre la poesía
Danzando sobre la hierba
Volviendo como una golondrina
Bajo ese río infinito,
encendiendo una pequeña hoguera.
Encontró una morada en los días mas cálidos,
vertía su savia dulce como el mar.
La nausea de los barcos cámbricos,
mecían al mediodía de la edad
cuando el fuego guarda todos sus colores
Aún arroja su rubor.
Aún cobija esta piel
Desnuda ante esas manos.
La boca de sus dedos
En la morada encuentra amparo.
En ella todo florece,
en sus cuencas cantan raíces.
teñidas de atardeceres,
de peces que ríen.
Cascadas que sanan la infancia.
¿Cobijará su sombra al viajero ausente?
Soñando con un nuevo encuentro.
La puerta abierta
esperando al sátiro errante
perdido entre pájaros del cielo.
Abandonada la montaña;
la piel arrojándose al tacto
Una celeste tarde de verano.
LA BELLEZA HECHA PALABRA ES NOSTALGIA
El sátiro guarda este secreto entre risas impávidas.
En mitad del aire se mecen estrellas errantes.
En mitad del aire se mecen estrellas errantes.