jueves, 20 de septiembre de 2018

Caminaba el sátiro entre luces de una ciudad divagada


Soñando con mil despedidas. 
Puertas cerrándose a su costado. 
Vestía de sátiro las mañanas de invierno, 
pensando en noches más cálidas y sin lluvia, 
bajo la sombra de un bosque.

Danzando sobre la poesía 
Danzando sobre la hierba
Volviendo como una golondrina
Bajo ese río infinito, 
encendiendo una pequeña hoguera.

Encontró una morada en los días mas cálidos,
vertía su savia dulce como el mar.
La nausea de los barcos cámbricos,
mecían al mediodía de la edad
cuando el fuego guarda todos sus colores

Aún arroja su rubor.
Aún cobija esta piel
Desnuda ante esas manos.
La boca de sus dedos
En la morada encuentra amparo.

En ella todo florece,
en sus cuencas cantan raíces.
teñidas de atardeceres,
de peces que ríen.
Cascadas que sanan la infancia. 

¿Cobijará su sombra al viajero ausente?
Soñando con un nuevo encuentro.
La puerta abierta
esperando al sátiro errante
perdido entre pájaros del cielo.

Abandonada la montaña;
la piel arrojándose al tacto 
Una celeste tarde de verano.
LA BELLEZA HECHA PALABRA ES NOSTALGIA
El sátiro guarda este secreto entre risas impávidas.

En mitad del aire se mecen estrellas errantes.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

La fuente rosa del amor (lo que quedó)

Rozar los hongos -y su risa de niño-
Bukowski -sólo nombrarlo-
Ver El Club de la pelea con los estudiantes.
Acabar el día con eso.

La sonrisa de una joven colombiana,
sus dedos largos jugar con el Wurlitzer
en la sala de fondo de este bar oscuro.

Burla solapada a mis pobres investiduras
¿Cómo tomarme en serio? Cualquier cosa
La locura de cada mañana
La fuente rosa del amor
Espaldas, cabezas descubiertas rogando por un capataz
Antes que un maestro.
El vals y la soprhosine
La nada, el vuelo de las aves, el aire corrupto.
Saber decir adiós.


domingo, 2 de septiembre de 2018

Riéndose de la muerte


Riéndose de la muerte


Hacer del verso lo que alguna vez fue carne
Oyendo el canto de la tierra donde todo florece:
Dice que todo lo hermoso llega a su fin
Buscadores de belleza,
Nunca vi empresa más naufraga
Porque el genio gusta del exceso,
Imaginando el tibio sol de Saturno; la noche sin día,
La calma sin verso.
Manadas sin asentamiento
Mañanas fungis,
Ya partió el invierno.

Sobre el sendero peligroso bailan aves de carroña
Ellas no entierran a sus muertos.
Ignoran la caoba
Prefieren las nubes al suelo.
Los hijos no son suyos; se abandonan al viento.
Las aves guardan un secreto,
que lo supo quién guardó silencio.