No es que la edad pese en el corazón ni que guarde algún
arrepentimiento, sino que esos vaivenes impredecibles se han ido retirando, y
van dejando desnudos sobre la superficie los surcos de la infancia: Nunca se es
suficiente juego.
Pero hoy se sabe decir basta a otras cosas, quizás ya se han
recorrido tantos callejones como recovecos y cuevas de ratón, que no hace falta
una vuelta más para intuir el final de un camino. Se aprendió a seleccionar y
con eso se ha ido la sorpresa, acaso también la crueldad que trae consigo la
belleza. Se va templando el alma, y con ella se van enfriando las pasiones que
provocaron tantos desvelos.
¿Es este o aquel un destino mejor o peor? La duda ante todo
no se ha ido. Se van dejando ir las cosas conseguidas tras tanto sufrimiento.