Hemos recibido poesía prístina sin articular una palabra,
susurradas por ángeles a nuestros oídos.
Gritamos los secretos del divino a los cuatro vientos;
no recibimos una respuesta más contundente que una sonrisa.
Volvemos sucios y apestando a humo hacia nuestros hogares
con pasos de boxeador peso pluma
algo más flacos también, caminar bajo el sol sin destino es un trabajo arduo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario