Para partir en pleno invierno al sueño del sueño
donde el frío no roba el consuelo de ese abrazo metafísico que la vigilia ha dado por perdido,
El patio de juegos que cuando niño no tenía tiempo
en esos ojos que todo dan por nuevo.
Para partir en pleno invierno hay que quebrar lo cierto:
Horarios, prisas, alarmas, bienios.
Antes es preciso dormir un día entero.
Despertar atardeciendo
Adivinar en nubes figuras
Retratos en árboles etéreos.
Para partir en pleno invierno,
Olvidarse del espejo
Abrigarse de fuego
En definitiva, dejar atrás lo cierto.
Que el frío en boca no llegue.
Pero si hay un puente que con los ríos juegue
En un atardecer eterno,
Ahí quedarme.
Por siempre de flores bebiendo.