voy cerrando los ojos, y me parece verte, otra vez
"EL ARTE Y LA MUERTE."
... Esa agua que se derrama es la muerte, y desde el momento que te contemplas en paz, que registras tus nueve sensaciones, desde ese momento comienza la gran identificación: estabas muerto, y he aquí que una vez mas, te sientes vivo. Sólo que esta vez, estás solo.
La angustia se desliza en el sueño.
En todo caso, ese sueño no puede mentir.
Los sueños no mienten.
Al parecer,la propia fuerza de la desesperación restituye determinadas situaciones de la infancia donde la muerte aparecía tan clara y como la derrota de un tirón. la infancia reconoce los bruscos despertares del espíritu, esas intensas prolongaciones del pensamiento que vuelven a perderse a una edad más avanzada:
recuerdos inauditos de una realidad totalmente mental.
El niño ve teorías reconocibles de antepasados, en donde observa los orígenes de todas las semejanzas reconocibles en cada hombre.
...pero llega ese movimiento de la vida hacia lo tenebroso, y desde entonces semejantes estados sólo se encuentran con la ayuda de una lucidez absolutamente anormal, por ejemplo, la que producen los estupefacientes. De ahí proviene la inmensa utilidad de los tóxicos, para liberar, para sobre elevar el espíritu. Mentiras o no, desde el punto de vista de una realidad de la que vimos lo poco que podíamos tener en cuenta, ya que lo real no es más que una de las caras mas transitorias y menos reconocibles de la infinita realidad, ya que lo real se iguala a la materia y se pudre con ella, y los tóxicos, desde el punto de vista del espíritu, conquistan su dignidad superior que los convierte en los auxiliares más cercanos y útiles de la muerte.
todos aquellos que sueñan sin echar de menos sus sueños,
sin sacar de esa zambullidas en una inconsciencia fecunda,
un sentimiento de nostalgia atroz,
SON UNOS PUERCOS:
El sueño es real, todos los sueños lo son.
tengo la sensación de asperezas, de paisajes como esculpidos, de fragmentos de tierra ondulante recubierto por una suerte de arena fresca, cuyo sentido significa lamento, decepción, abandono, ruptura:
¿cuando volveremos a vernos?
nada existe que se asemeje al amor como la evocación de ciertos paisajes vistos en sueños
como el cerco de terminadas colinas por una suerte de arcilla material, cuya forma esta como moldeada en el pensamiento
¿cuando volveremos a vernos?
¿Cuando el sabor terroso de los labios vendrá una vez más a rozar la ansiedad de mi espíritu?
La tierra es como un torbellino de labios mortales
frente a nosotros la vida cava el abismo de todas las caricias fallidas
¿que tiene que hacer junto a nosotros ese ángel que no supo mostrarse?
¿acaso son nuestras sensaciones siempre intelectuales y nuestros sueños no logran arder sobre un alma cuya emoción nos ayude a morir?
¿que significa esta muerte en la que eternamente estamos solos, donde el amor no nos muestra el camino?
Fin de nota."
- Antonin Artaud (fragmentado)
Observaciones
Saber que una mirada puede más que todas las palabras, y un sueño resumir todos los viajes.
Como un collage arrebatado por la luna llena despedida por el verano, en apariencia agonizante.
No es casualidad que la esperanza se guarde en el mismo cofre que todos los males, porque mientras --entre sueños- me hago aquella pregunta de, si acaso, voy mal cerrando la puerta al amor en tu rostro.
Salto, pues, al imaginario de tu realidad, y ceso mi voz, porque al advertirme me expulsas como el apestado que hierra y contagia su convixión herrada del hamor. Porque, en un arrebato de lucidez, volví a casa, abandonando tu amor por lo incierto que es buscar un hogar y un nuevo comienzo.
Mañana comienzan a caer las semillas, dicen; un día nos encontraremos
Pero ¡con qué propiedad, con qué atrevimiento y certeza hablamos del amor!
Queremos alzarlo como una verdad manifiesta. Inalterable. Suspendida sobre cualquier marea. ¿No recuerdas que, en hongos, nos dimos cuenta de que todo está en movimiento?
¿Que yo lloré en tus brazos camino a nuestro encuentro sobre la colina que se alza sobre el mar? Lloré de felicidad, lo confieso, como anoche lloré de pena oyendo a Artaud.
¿por qué el amor debe ser menos material que cualquier carta dejada en el camino o el nombre insolente tallado en la superficie cotidiana de los días?
Dímelo, sabiendo que comparto que hay que entregarlo todo, que la caricia es el puente entre un alma y otra, y que el sueño fue compartido.... pero ya se despertó.
Así, muda la piel el corazón, y de paso nos salvamos de la enfermedad que se llama nostalgia sin remedio. Se llama culpa, y decir: ¡Yo no sé amar!
No se sabe, querida, se siente. Y mientras más libre, más ligero es su vuelo. Más lleno de aire y horizontes circulares. Yo no cierro las puertas, hecho abajo las murallas y quemo la casa. Antes de eso, me robo el cofre. Supe vivir así desde hace tiempo, porque el nómada tiene inscrito -irremediable- sobre la frente la marca del cuatrero, y yo me fui aun queriendo estar ahí. Imaginándome en medio del fuego, construyendo una morada donde las flores sepan burlar todos los inviernos.
Pero un día habrá una que me cobije, cariño.
(Una casa, entendiste mal)
Entonces dejaré de vagar errante, agradecido de nuestras trece o catorce lunas. Y antes de eso, y si acaso quedó algún veneno incierto, ya no puedo disculparme, sólo fui yo amando intenso. Y de tu casa incendiada a causa de las sábanas, sabrá nacer una nueva piel que cobije a una nueva piel.
Finalmente, una vez que se acabe este cuento, podremos mirar cada uno a nuestros corazones y decir: ¡las cicatrices son hermosas!
porque nos enseñó algo nuevo que hoy el dolor, como la sangre que mana fresca de la herida, no deja ver la marca que nos deja este amor:
NUNCA MENOS QUE ESTE AMOR
alcanzo a leer, mientras me desangro.
No, no es la muerte del amor lo que nos duele,
es la angustia de despertar de este sueño.
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