miércoles, 6 de marzo de 2019

Indicaciones para perderse en el bosque

(El semen como un fractal va tomando forma en la arena*)
*Esto se lee en silencio


Pienso en mis hijos Tristán y Leftraru
que los cobijará la misma sombra de este cuarto.

¿No es el bosque la soledad más preciada?
Aunque fuera, bien, se libren navales batallas
O el tronar de helicópteros ahogue el canto de bestias aladas.

Una vida entera soñé ver correr a mis hijos
                                                                      sobre negra tierra.
Llevaban los cabellos largos untados con grasa
Al llegar a casa, rojos de sudor, arrojaban sus menudos cuerpos sobre piel de cabra.
Mis hijos lucían orgullosos su cara manchada
                                                                           de excremento de aves.
O de la sangre de algún gendarme: odiaban,
sobre todo,
la propiedad privada
y al guardián de sombrero verde que la defiende.

Más, despierto y pienso
que al cavilar los años y verme más viejo;
¿Pudiera ser el traidor de la raza que esté pariendo?

¿Habría aún un refugio que pudiera cobijar este agotado cuerpo?
Lejos del registro de los hombres con quien crié una raza de guerreros.
Lejos, también, de los brazos de una mujer para acompañar los inviernos.
Sólo yo y el viento.

Y los insectos dorados dentro de los troncos. Aguardando en silencio.
Maldiciendo en lengua ancestra
al final que les he puesto
por la brasa que del tronco fulgurante ha nacido.

Y ya mi cuerpo como la fogata se va extinguiendo,
la misma que enseñé a mis hijos
Tristán y Leftraru, que siendo mocosos de ojos negros
cogían palitos del cerro.
"Nunca", les dije "Tomen más de lo que necesiten".
Espero hayan aprendido;
Jóvenes hermosos de mirar atento.

Y así como el fuego se va haciendo más pequeño,
Y sin que nadie derrame sobre mi tumba vino.
Y sin que nadie, tras la última hora, brinde en mi nombre.
Me iré confundiendo entre las ramas del bosque,
siendo de insectos alimento.

Devolviendo, agradecido,
lo que sin querer,
en mi afán de ser humano arrebaté.
Para morir solo y en silencio.
Y mientras cierre los ojos,
Sonreír soñando
que mis hijos sabrán
que en el bosque los espera un poeta muerto.

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