viernes, 2 de octubre de 2020

Angelo Escobar

Yo de Angelo puedo decir palabras muy amables, fue él con quien compartí escenario la primera vez que decidí leer mis diarios íntimos con un público, y que tiempo después decidí llamarle poesía.
El Ángelo ya era medio conocido en ese entonces, hartas veces me lo topé por algún bar o evento al aire libre en Valparaíso. Aunque, si mi cabeza no me engaña, la primera vez que lo ví fue hablando con Camila en tinte coqueto.

Hoy lo volví a ver, y con la suerte de la que goza el músico reconocido, se le veía con aire seguro. Admirado y frecuentado por jovencitas de constitución admirable. Ángelo se regocija y, en el afán de romper esa dialéctica que se da entre el que está en el escenario y el público, se muestra humilde y luce nervioso por presentarse una vez más con su arte.

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