lunes, 15 de febrero de 2021

Mancillando la noche te celebras

I.

Sin entender ciertos misterios que guarda la carne.

Los bastos arden sobre tierra húmeda.

En el preciso momento donde habitamos la eternidad

la madera ruge: 

-"Heme aquí: un árbol caído, has conmigo lo que convengas".


y tú, 

cabeza sobre mis piernas: Descansa.

Acaso sean palabras vanas,

ruido de voz humana:

poco más que un ladrido.

poco más que el llanto de un animal herido.

Aunque insisto: " He aquí mi regazo (de árbol caído y madero hirviendo)"


II.

Se respiran como el humo:

lenguas desesperadas,

el canto del agua,

río bravo sin tiempo.


III.

Estirémonos sobre el suelo,

comulguemos en iglesia pagana

verdades que no son ciertas,

cenizas de otros vientos.


Rendidos nos quiero

a todo nombre que queme el alma.

A todo ser que satisfaga la infinita calma

    de una noche absuelta.


IV.

Más pueden el río y estas llamas que todo cuanto se diga:

palabras ínfimas

    sujetas a epidermis que escindan: mío, tuyo, nuestro.

Fronteras arbitrarias

que se recojen y retiran en duelo.


Velados los misterios de la carne, queda poco más

    que un vacío inmenso.

Un testimonio vuelto palabra.

Versos

    semejantes al tacto.

Salpican inmensos: sangro entero.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Arma blanca - chocolate al suelo

Sensaciones que provoca algo/alguien. Ser arma blanca (como un sobrenombre): aquel(la) que…

1. Arma: extensión del cuerpo, armar (darle forma), algo que se arma, aroma del arma (¿qué es lo que pincha?, ¿qué es lo que corta?); adrenalina; protección; disciplina. (algo que) Deforma; le quita la forma a algo; desfigura, intimida(d), asalto.

2. Blanca: Característica, cualidad, blanco (objetivo), no hace ruido ni necesita un percutor para funcionar; es autovalente y silenciosa, efectiva en manos preparadas, quirúrgica, estéril, prolija, no salpica, no mancha


3. Armado de blanco, expuesto como un blanco con un arma blanca, ser el blanco de…

4. Un objeto que sirve para que alguien (no) se acerque: erotismo

Armar todas las piezas de Blanca (nombre propio); Blanca está armando algo, hay un animal/objeto/entidad de nombre “Blanca” que arma algo, o bien, desfigura algo con un arma.


¿Para qué necesito un arma blanca?

Para hacer daño de una forma tan prolija y efectiva que basta un movimiento seguro para aniquilar o dañar permanentemente al blanco: provocar una herida limpia; blanca hasta la médula.

"Más peligroso que un mono con navaja": puñaladas de certeza animal, esa que arrebata el sentido; atravesando la cotidianidad.

 


Chocolate al suelo

Algunos piensan que es una experiencia especial haber sido cortado por un arma blanca.

Es decir,

ser apuñalado;

te han intentado eliminar,

desde cerca,

te clavaron un cuchillo de frente o a ultranza.

Una herida limpia que cuaja la médula

arrebata la esencia

desde cerca, de lo más íntimo que significa: que te penetren.

-sin una mancha-

Una herida pulcra que adivina la carne desnuda.

 

Y tú, con una bandera blanca.

Los brazos en alto, las manos estiradas:

ser el blanco de un arma, mordida inesperada.

Entregado por entero a la sustancia

azarosa que te encuentra en una dualidad elástica:

el cortado o el agresivo.

 

Alguien que adelanta el movimiento:

Te han clavado en alguna parte

Un buen beso que arde

Y no has podido hacer nada para defenderte.

 

ser Arma blanca:

Preciso, punzante,

Reside una disciplina en el saber herir:

La lengua hiere cual navaja:

 

Se corta a sí misma o sólo necesita más técnica para adelantar

Implacable su muerte:

De la puñalada o el agresor.

 

Brota sangre sin salpicar

La piel hermética y muda atravesada;

Lúbrico colgajo de carne.

 

Cuerpo tendido.

Suelo besa los pálpitos

de un ser infame,

Inerme sobre su propio sudor

en abundancia.

Suerte de predadores;

en la sangre vives y por la sangre caes.

 

Arma blanca;

Desarma y sangra sin mancha

En la mano arrojadiza baila

La suerte muda de una navaja.

sábado, 6 de febrero de 2021

 Queriéndome ahogar en los versos

de tus labios, náufraga.

Con la mirada tirante como un hilo de  fuego

que se desvanece al primer soplo de otro viento.

Uno imaginado en soledades y desencuentros.


Rogando oír tus gemidos desesperados

de ahogada huérfana de consuelo

que vuelvas a respirar,

que descanses en mi pecho.

Que nazcas de nuevo al suspirar

hundida en esta piel

hasta volvernos gemelos siameses

unidos por el sexo.


Gemela y sombra infiel,

de un lenguaje amoroso cargado de símbolos de desesperación

Bautizada en versos que cantan a la ausencia y el desasosiego.


No, no se muere por extrañar.

Se muere por renunciar a la vida;

Brutal presente lleno de enseñanzas.


Se muere en la nostalgia

que insiste en nacer en medio de tus piernas


Se muere en la madurez

de aferrarse a una imagen intratable,

mirando de reojo al mismo espejo

que guarda al fantasma que de un suspiro nos roba el alma.


No, no se muere realmente.

Sólo abandonamos diversas formas

aunque el vértigo muchas veces nos ahogue

y sintamos por vez primera

los estertores de todos los amantes perdidos

vagando por los pasillos

de noches sin piédad.


Si sólo la piel pudiera recordar,

sabríamos de inmediato que basta una noche

para amarse en la totalidad.


Si contásemos con el fiel reflejo

bajo una lámpara ermitaña

que supiera darnos sin palabras

a través de un rostro solemne de total entendimiento

la verdad de nuestras almas desesperadas:


seríamos sacerdotes apoyándonos las espaldas

sobre pieles náufragas venidas del Estrecho de felinos en celo.

Sabiéndonos metales pesados

precipitándose por la alquimia de todo abismo;

regalando sin reparo todo con cuanto contamos:

Nuestra sangre colmada de valentía insolente que nada gana;


retirados de todos los fuertes;

agonizando en playas: 

Mano con mano unidas en un orgasmo,

y la mirada ciega de cualquier horizonte.

Recordaríamos todas las trampas, 

pero no tendríamos la dicha que nos regala esta ignorancia.


La de pedirte, una vez más,

que montes esta barca

antes de que el viento sople destemplado

la verdad desesperada de esta boca que te mira de frente

y ruega a tu lengua que lama mis heridas hasta desvanecerme completamente.