Ay amor, las mismas estrellas son aquí que en Ollantaytambo o cualquier otro cielo
De tanto hablar, perdí las palabras para decir...
Callando entonces, pude ver lo que había adentro:
/Corazón de animales depravados disueltos entre las montañas/
Y lo que había afuera:
/Sombras de cóndores durmiendo bajo las nubes/.
Y uno, que viene desde el sur a beber un sorbo de nostalgia atroz
uno, que vino antes de que naciera
uno, que me mira con ojos que no son míos:
- Brujería exotérica en el mercado de San Pedro.
- Trujillo para ver arqueología
- Una ciudad perdida en el valle sagrado, cruzando el Apurímac (El dios que habla)
Las ruinas que en su misterio cuativan el intelecto.
En Lima, un borracho que era mi jefe
- se ponía un sombrero de marinero cuando estaba ya bien ebrio, repartía alcohol a todo el bar: yo les daba de beber a todos en la boca-
me dijo: "La vida nos oscurece el corazón".
No hay comentarios:
Publicar un comentario