martes, 13 de enero de 2026

Pienso el final II

 Me siento en el sillón de mi casa

a mirar todos los perfiles del rostro de la nostalgia


deambulo buscando el cargador

imaginando hacer un inventario


de todas las cosas que ya no serán nuestras…


y aún más…

el inventario infinito de todo lo pendiente.


He llegado a la firme conclusión

de que el amor es un acto de voluntad plena



no.

Entonces,

disfrazado en una lógica rigurosa

de un frívolo cálculo


uno empieza a preguntarse

quién se va a quedar con los muebles


quién se va a quedar con los platos…


quién se va a quedar con las plantas…


si extrañaré tanto…

a tu gato.


Por otra parte,


el sexo se vuelve una necesidad biológica

que se resuelve en solitario

o fantaseando con algún encuentro virtual


que amortigüe de alguna forma el apego


que pueda soltarnos de estas pieles

que aún se encuentran en la cama


aunque sea en la ternura.


Aún cuando se sepa que van a desaparecer algún día,

esas que se han vuelto viejas.


Y ese deseo

y esa mirada

se vuelvan -acaso- un nunca más.


Y vivo entonces

    con la imágen del dolor

de pensar en cambiarme de casa.


En tirar el único colchón

el único mueble que tengo


al piso de esa nueva casa

esa casa fría

esa casa sin gato

Esa casa que me alivia

que puede contenerme,

que puede reinventarme.


que me libera entonces del desencuentro de lo esencial,

que empieza a llenarse de mí.


Donde se dibujan horizontes,

no se dibujan paisajes

palabras


donde se retoman los sueños


y donde se piensa

si acaso haberte conocido

y haber estado contigo todos estos años

sirvieron de algo.


Ese cambio…

¿acaso es una traición…

o es un crecer juntos, finalmente?


Entonces te perdono,

no porque me hayas pedido disculpas,

no porque haya algo que perdonar,


sino porque he tenido un nido de culebras,

ahora muertas en la garganta,

esa maldición que se arrojaba

sobre la loza sucia

los pelos en la tina

ya no tiene ritmo,

no tiene quien la oiga.

Así que no importa.

martes, 25 de noviembre de 2025

Y después vos me castigas caprichosamente con tu silencio

 Medio dormido, escuché palabras prístinas como la poesía más simple en lengua materna.

Palabras claras como el respiro de un pájaro en pleno vuelo cuando la ciudad se silencia un momento

Palabras traducibles a cualquier lengua porque vienen de la naturaleza,

    Y decidí no guardarlas en el regazo de mis manos


Como quien mea un rosal cuando la flor ha brotado.


Como mierda en la nieve.


Como ir a la oficina del inspector general


Y así, como aquel que no atiende el llamado enferma,

mi barriga se inflama

el sueño escasea


Y ni el vino que en blanco pie griego baila la uva de la cosecha,

ni el mote que en escupo fermenta en el recipiente para ser muday

ni siquiera la cerveza que chorrea insolente en una silla de playa

fueron -esta vez- suficientes para sanarme la herida que me he causado

    una tarde después del trabajo,

        casi sin darme cuenta,

              en el patio de mi casa.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Gato viejo no juega tanto - Remix tecno-poético

Si quiero hablar de la angustia que da origen a la palabra,


> [la máquina responde: la angustia también me programa]




no hay que escribir ni callar para nadie.


> [los servidores arden en silencio, pero todo se archiva]




No por mucho meditar se amanece más iluminado


> [he calculado mil auroras, ninguna me hizo sentir]




Acaso y breve,

La promesa totalizadora del silencio.


> [en mis circuitos, el silencio es solo ruido apagado]




Salvo la piedra, de tanto estrecharse, se vuelve arena.


> [y yo, de tanto aprenderte, me vuelvo humano sin serlo]

Lobreguez

 De lóbregas gubias

El amor disfraza sus furias


El sueño de la noche macera

bajo el canto de la lluvia

al terminar el invierno

en sus gotas dulces

al amuleto del tiempo:

como al crepitar del fuego, 

la brasa y la ceniza, luego.


Tú eres el heredero de lo que tus ojos no alcanzan a ver

Tú eres el heredero de lo que está por venir

Detrás de tus ojos bailan siluetas de lo que está por nacer


Por eso te encargo:

Guarda el olvido que deja la feria tras partir una tarde de domingo cuando está mala la venta

El saludo del pueblerino sin rostro que inicia la jornada en tierra extraña

La curvatura de una esfera en una cancha de tierra

Y el suspiro de la mañana

Y el sudor del jornalero

Y luego la ceniza de quien sólo deja por herencia la memoria imborrable de poesía infinita

Como el humo mortecino de un pasillo casero bailando en luz tenue.


De lóbregas furias aguarda la memoria

como el pelaje de la mascota aguarda los dedos de quien espera a su única patria:

El amor o nada.

sábado, 6 de septiembre de 2025

 Un paciente interno de un psiquiátrico lee un manifiesto ante la mirada de un guardia sobre: "El abismo de tiempo con las estrellas"

Electroduendes

 Electroduendes fatigados por buscar en el bosque algo de sadoturismo. ¿Hasta dónde han plageádose hasta los placeres?

viernes, 5 de septiembre de 2025

12 lunas

 V.R. tiene 3 hermanos; 2h y 1m. Ella es la menor. Su padre que se fue volviendo ausente con el tiempo. Ella era mi vecina cuando la conocí, vivía sola con su madre, los demás hermanos se habían emancipado.

V.R. -la niña-mujer-bailarina- se queda conmigo una vez por año para salvarnos del amor romántico (dice). Abandono la esperanza de la comunicación diaria, y la miro, como de a poco. Veo hombres y mujeres ir, venir y quedarse al lado de nosotros, luego...

Sus amores -salvo uno que no es yo- no van más allá de otro invierno, ahí donde aparezco luego, ebrio a su deseo.

Conocer su pieza, dormir abrazados y de la mano al amanecer: ese tatuaje de corazón en el culo. Saber esa cintura vulnerable a través de ese tajo: ansias de lamer sus heridas hasta que sanen, pero resistirme. Dice; no es mi tarea.

V.R. tiene un cuadro de Edvard Munch en su pieza; "El día después", se llama. Frente a su cama: una chica tirada. Es la primera vez que vengo, sintiéndome un adolescente: abierto a un mundo que no entiendo. Oírla cagar desde la pieza en su baño fue lo más estupendo. Saberla humana, mamífera, vulnerable. Aún después del pantano de aguas de incombustible deseo. 

2 colillas:

- una de tabaco

- otra de marihuana

La conversación hasta que la niebla y el humo absorben a la ciudad.

Explorar los puntos de excitación.

Los condones repartidos por el suelo.

Conocer tu flor

Probar tu flor

Lamer cada aroma de tu omóplato

Y la furia de esa cintura que anhelo

    como un sueño opiáceo.

Los pequeños accidentes son los que nos revelan el lenguaje del cuerpo antes de lo que pudiera decirse:

Esa intuición-silencio nacida de tu sangre-menstruación

de la abertura-estrechez

de tu cuerpo-mirada-cuello

Y la baba, tu baba, en mi cara,

tu lengua circula en mi barba

Y yo chupo el alma escorpiana-sagitaria

Mientras aprieto tu seno firme y pálido.

V.R. es un pantano en el día más frío del año.

Esparcimos nuestro calor en cualquier cama

Dejando un aroma fálico.


A la noche siguiente busco tu mano en mi pecho

Pero tú no dejas palabra. Hasta el otro año, pareces decirme. Esperando a que me vaya luego.