De lóbregas gubias
El amor disfraza sus furias
El sueño de la noche macera
bajo el canto de la lluvia
al terminar el invierno
en sus gotas dulces
al amuleto del tiempo:
como al crepitar del fuego,
la brasa y la ceniza, luego.
Tú eres el heredero de lo que tus ojos no alcanzan a ver
Tú eres el heredero de lo que está por venir
Detrás de tus ojos bailan siluetas de lo que está por nacer
Por eso te encargo:
Guarda el olvido que deja la feria tras partir una tarde de domingo cuando está mala la venta
El saludo del pueblerino sin rostro que inicia la jornada en tierra extraña
La curvatura de una esfera en una cancha de tierra
Y el suspiro de la mañana
Y el sudor del jornalero
Y luego la ceniza de quien sólo deja por herencia la memoria imborrable de poesía infinita
Como el humo mortecino de un pasillo casero bailando en luz tenue.
De lóbregas furias aguarda la memoria
como el pelaje de la mascota aguarda los dedos de quien espera a su única patria:
El amor o nada.
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