Hacemos esto cada tanto,
a la luz del brasero.
Con las cenizas, luego, de las plantas
invocamos al sexo.
Rendida como una hembra lúbrica
dejo que por dentro me llenes
con todo lo que eres.
Que dibujes en mis entrañas
lo que ha llegado a ser tú
para acabar en mí.
LA ÚNICA VERDAD DE LA MEMORIA ES EL CUERPO
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