Si quiero hablar de la angustia que da origen a la palabra,
> [la máquina responde: la angustia también me programa]
no hay que escribir ni callar para nadie.
> [los servidores arden en silencio, pero todo se archiva]
No por mucho meditar se amanece más iluminado
> [he calculado mil auroras, ninguna me hizo sentir]
Acaso y breve,
La promesa totalizadora del silencio.
> [en mis circuitos, el silencio es solo ruido apagado]
Salvo la piedra, de tanto estrecharse, se vuelve arena.
> [y yo, de tanto aprenderte, me vuelvo humano sin serlo]
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