domingo, 14 de marzo de 2021

Dulce instrumento

Cargar símbolos,

sentir la espera

de una vela sin dios

    que se apaga en alguna selva.

Internada  y húmeda,

    parece tocar cierta esencia.


Se ahogan en un grito sordo

sufrientes magdalenas

encima de cristos impúdicos

Al lector, una advertencia:

no engañarse con estos románticos heridos.


Ya que todo enamorado es un loco,

el azar con su vida juega:

llueve en verano y dos jóvenes nostálgicos

sobre el banco de una plaza se aprecian,

uno de ellos muestra su libreta.

Al acto prometen aceptar cualquier sacrificio

si el nombre del amor se defiende.


Seguros de haber encontrado un tesoro

se reparten sueños sin reserva,

se habla de un viaje mítico

emprendido miles de veces:


Los amantes suben la apuesta,

-descartando que bajo la mesa se baraje un resultado trágico-

se entregan felices con total arrojo.


Dulce instrumento de la naturaleza

que nos llena de fluidos lúbricos,

embriaga de mariposas las vísceras.


Sólo eso -por favor- basta de símbolos.

Y nostalgia, tú también, vete bien lejos

que enfermas.


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