Aun el fuego está encendido.
Aun sangran los colores purpúreos a través de mis venas.
Basta encontrarla a ella,
a la mujer improbable,
en sueños para recordar cómo se ama plenamente.
Muchas veces
he pensado en matarme, los años han sucedido sin mayores sorpresas.
Yo siempre huyendo, huyendo.
Oyendo las mismas canciones,
o
cuando me las encuentro o, más bien, me encuentran; queman en la fresca piel blanquecina por el invierno.
¡Qué pocas ganas de todo!
Dormiría días enteros, con sólo lo
suficiente para no morirme de hambre.
O acaso simplemente huir a
las montañas o amar con locura absoluta.
Tengo Puerto Fuy tatuado en la memoria,
tengo la sombra de
los árboles que me cobijan del sol,
tengo la brisa cordillerana que anuncia el
fin de la tarde.
Tengo cargado sobre las venas el peso de mil amores que he
llevado por rutas infinitas.
¿Dónde estás? ¿Habrá una nueva carta siendo
protegida por una araña de rincón?
Bien cuando pienso que todo ha pasado, los sueños asaltan:
Son tan felices nuestras caras, tan liviano el pavimento.
No importa
que cargue los mismos zapatos que hoy me destrozan los pies al ir al trabajo.
y ENTONCES
Fuimos cómplices de la poesía, porque no había objeción
relativa capaz de suspender nuestras miradas
O sujeción objetiva
U Observación subjetiva
Ni réplica, ni palabra, horario o conjuro que supiera
separarnos del todo.
Pero eso ya pasó, como los domingos y las enredaderas de
piernas, o tu mirada enseñándome a mirar; enseñándonos cómo suspender el amor
en ese delgado alambre de cobre que fueron nuestras miradas frente a frente,
porque la belleza venía a cobijarnos cada vez que te veía.
Pero esos
son años añejos, y el cuerpo tal vez no sea el mismo, y no sé si quede algo después
del cuerpo. O la memoria de otro cuerpo tras 7 años, como dicen los sabios.
¿Cuánto
tiempo me queda? No quisiera contarlo.
Ni los días porvenir a un nuevo
encuentro,
o un nuevo pasatiempo que me cobije del frío y de la compañía que no
quiero.
Pero el sueño asalta potente, y hace ver el presente irremediable,
inicuo, despreciable.
Esos sueños son como vivir todo de nuevo, y veo la piel rejuvenecerse
y corazones más rojos.
Y ya pierdo las ganas de seguir escribiendo, porque no tengo
el calor de tu aliento
Y ya lugares comunes que bien entiendo, porque sé dónde
puede terminar la noche por este camino.
¿Qué es esta falta de ganas de todo?
¿Qué es esta falta de ganas de todo, menos de tu amor bravío?
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