martes, 26 de noviembre de 2019

Faltan las ganas


Aun el fuego está encendido.

Aun sangran los colores purpúreos a través de mis venas.

 Basta encontrarla a ella,
a la mujer improbable,
en sueños para recordar cómo se ama plenamente. 

Muchas veces he pensado en matarme, los años han sucedido sin mayores sorpresas.

Yo siempre huyendo, huyendo. 
Oyendo las mismas canciones, 
o cuando me las encuentro o, más bien, me encuentran; queman en la fresca piel blanquecina por el invierno.

¡Qué pocas ganas de todo!

 Dormiría días enteros, con sólo lo suficiente para no morirme de hambre. 

O acaso simplemente huir a las montañas o amar con locura absoluta.
Tengo Puerto Fuy tatuado en la memoria, 
tengo la sombra de los árboles que me cobijan del sol, 
tengo la brisa cordillerana que anuncia el fin de la tarde.
Tengo cargado sobre las venas el peso de mil amores que he llevado por rutas infinitas.

¿Dónde estás? ¿Habrá una nueva carta siendo protegida por una araña de rincón?

Bien cuando pienso que todo ha pasado, los sueños asaltan: 
Son tan felices nuestras caras, tan liviano el pavimento. 
No importa que cargue los mismos zapatos que hoy me destrozan los pies al ir al trabajo. 

y ENTONCES

Fuimos cómplices de la poesía, porque no había objeción relativa capaz de suspender nuestras miradas
O sujeción objetiva
U Observación subjetiva
Ni réplica, ni palabra, horario o conjuro que supiera separarnos del todo.

Pero eso ya pasó, como los domingos y las enredaderas de piernas, o tu mirada enseñándome a mirar; enseñándonos cómo suspender el amor en ese delgado alambre de cobre que fueron nuestras miradas frente a frente, porque la belleza venía a cobijarnos cada vez que te veía. 

 Pero esos son años añejos, y el cuerpo tal vez no sea el mismo, y no sé si quede algo después del cuerpo. O la memoria de otro cuerpo tras 7 años, como dicen los sabios. 

¿Cuánto tiempo me queda? No quisiera contarlo. 
Ni los días porvenir a un nuevo encuentro, 
o un nuevo pasatiempo que me cobije del frío y de la compañía que no quiero. 
Pero el sueño asalta potente, y hace ver el presente irremediable, inicuo, despreciable.
Esos sueños son como vivir todo de nuevo, y veo la piel rejuvenecerse y corazones más rojos.
Y ya pierdo las ganas de seguir escribiendo, porque no tengo el calor de tu aliento
Y ya lugares comunes que bien entiendo, porque sé dónde puede terminar la noche por este camino.

¿Qué es esta falta de ganas de todo?
¿Qué es esta falta de ganas de todo, menos de tu amor bravío?

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