jueves, 14 de noviembre de 2019

Nunca puedes arrebatarle

-En memoria a Camilo Katrillanca en el aniversario de su inmortalidad.


I.
Hay bestias sueltas en las calles
Miedo y cocaína es su alimento
Nos prefieren muertos
Nos prefieren ciegos

A veces, también, vienen a vernos en sueños.

Pero no saben que en el desvelo
en el temor a la cárcel
Y al propio cuerpo reventado por los golpes
seguido del falso fusilamiento,
No puede devolvernos a nuestros muertos.

Porque las calles hablan
porque el cuerpo ruge
y pide
algo más que sangre

Porque ya ojos para ver no faltan
de lo que siempre nos privaste
Asesino infame
Porque mataste a Katrillanca desarmado y por la espalda
Asesino impune
Y podíamos verte baleando al pichikeche en su casa mientras duerme.

Y si es este un mundo primitivo sin justicia ni futuro
Y acaso nunca mi nombre o el de Camilo
sean dicho de nuevo,
te advierto:

Que esa falsa paz que defiendes,
quimera zurcida en pesadillas,
acabará el día en que veas a tu hijo morir de sed
Cuando ya nadie te financie
por perseguir al valiente
que desarmado salió a la calle
a salvarnos de la hecatombe.

II.
Pero si entonces, sólo uno de los nuestros vive, sentirá en el horizonte
que nuestros sueños son más grandes que cualquier arma
y nuestra esperanza es el bosque
donde correrán descalzas del miedo nuevas almas

Y palabras como "policía" serán ajenas
a cualquier lenguaje.

Y las sirenas, un día,
 pondrán fin a su vuelo ciego.

Y sólo los pájaros serán dueños de la noche
Y sólo el fuego que hay en nuestros pechos iluminará la milenaria espesura
olvidando los días en que se privatizaron los mares.

Sólo entonces ningún muerto será en vano,
Y todas las balas serán devueltas.

Y después de todo esto
Si alguna mano que alzó el puño en alto sigue caliente
conocerá la ternura de las flores;
de la primavera que a nuestros pechos
Nunca pudiste arrebatarle.

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