viernes, 1 de septiembre de 2023

Apocalipsis 3

Si sobrevivimos al fin del mundo

Y nos servimos en un restaurante vacío

Copas colmadas del silencio de las manos que la hacían

Y de las manos que la llenaban.

Partiremos sobre un carro de supermercado con los artefactos que encontramos servidos para el ocio de una generación sin futuro.

-Jinetes de neón bailan en los techos-

Y al 2° intento por Dios sabe qué

de apurar las ruinas que arrebata el tiempo,

sabremos irnos lejos

para cultivar en el campo animales domésticos,

estropajos,

desechos reciclados,

colores en la tierra, colores en el cielo.

En el blanco invierno, un maestro saturniano.


3 guerras mundiales después de eso,

sueños extraterrestres,

Las fronteras rotas,

La vieja copa ahora es un terrario.

Ver a alguien se vuelve un regalo.


Ya no quedan más presentes,

Sólo los platillos que se dibujan en el cielo;

señales que se dejan sobre los campos:

se llevan los carros de supermercado, pantalones de látex y videojuegos,

fotos viejas y dinosaurios de plástico:

Tesoros saqueados de la feria de las pulgas.


Dentro de los platillos, salones flotando en humo de tabaco

Macheteado con prestancia por un pleyadiano a la última vieja de este pasaje

que viviendo en un pequeño cuarto a un medio muerto le robó su gato.


Serán las últimas luces artificiales que se vean bailando.

Yo, ya sin dientes, me reiré echado en el pasto.


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