viernes, 1 de septiembre de 2023

Los amantes de la calle

Suspiro que titubea en partir.

La mirada hacia dentro, buscando montañas de huesos que inicien algún temblor.

Humo en la chimenea del esófago que abandona con una sutil sonrisa en los labios morados y partidos por el frío.

Amanece en alguna plaza, sobre el pelo la escarcha,

nace el movimiento de esas ondas champurria de gruesa cabellera.

De tu boca mana algún líquido, otrora danzan dos cuerpos sobre una banca,

Pájaro canta sobre algún árbol a los desvelados.

Sol vuelve del otro lado del mundo.

Ruido blanco como latigazos sobre lomos metálicos va aumentando.

Río eterno no se entera, y bajo su vientre descansan montañas de huesos.

El humo marcha con el cauce del viento.

Y el tiempo; morada del cuerpo, que agoniza tras el orgasmo.

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