viernes, 1 de septiembre de 2023

Apocalipsis 3

Si sobrevivimos al fin del mundo

Y nos servimos en un restaurante vacío

Copas colmadas del silencio de las manos que la hacían

Y de las manos que la llenaban.

Partiremos sobre un carro de supermercado con los artefactos que encontramos servidos para el ocio de una generación sin futuro.

-Jinetes de neón bailan en los techos-

Y al 2° intento por Dios sabe qué

de apurar las ruinas que arrebata el tiempo,

sabremos irnos lejos

para cultivar en el campo animales domésticos,

estropajos,

desechos reciclados,

colores en la tierra, colores en el cielo.

En el blanco invierno, un maestro saturniano.


3 guerras mundiales después de eso,

sueños extraterrestres,

Las fronteras rotas,

La vieja copa ahora es un terrario.

Ver a alguien se vuelve un regalo.


Ya no quedan más presentes,

Sólo los platillos que se dibujan en el cielo;

señales que se dejan sobre los campos:

se llevan los carros de supermercado, pantalones de látex y videojuegos,

fotos viejas y dinosaurios de plástico:

Tesoros saqueados de la feria de las pulgas.


Dentro de los platillos, salones flotando en humo de tabaco

Macheteado con prestancia por un pleyadiano a la última vieja de este pasaje

que viviendo en un pequeño cuarto a un medio muerto le robó su gato.


Serán las últimas luces artificiales que se vean bailando.

Yo, ya sin dientes, me reiré echado en el pasto.


1er. Viaje a Neo Gaudí

A .... por invitarme a conocer sus viajes astrales

Neo Gaudí se dibuja sobre un desierto, el mapa de una ciudad palacio donde todos son viajeros. 

Sólo quien esté consciente de su hilo de plata no se perderá en filas de árboles infinitas que acompañarán el asfalto de una carretera que se liquida en las dunas.

Así también los árboles donde los últimos figuran su silueta en alguna colina remota. Si se mira atent@, verás que sus frutos son ampolletas que iluminan en una niebla compuesta de polvo de raíces secas y pequeñas partículas de arena precámbrica.

Tras todo esto, y en un espectáculo incontable y silencioso de un hábitat tan distinto al nuestro, titilan las luces del Neo Gaudí, morada de muchos viajeros que buscan lo incierto. Y entre sus torres, pisos, habitaciones y pasillos se divisa algún muerto, aunque llamar muerto a uno de estos pasajeros es blasfemo: todo vive en este hotel onírico; todo evoluciona y toma nuevas formas. Tal como los pasillos semejantes a los vientres de gusanos de colores, habitaciones que transforman la escala de las cosas y pisos inferiores que se estrellan contra un mar congelado, imposible y sin sonido, que los beduinos llaman Jarkis.

Todo lo que pueda soñarse habita en este hotel. A no olvidar los pisos subterráneos de las fantasías sadomasoquistas; orgías que estriban desde fiestas electrónicas y neón a aguas termales dentro de enormes habitaciones de mármol riquísimas en vegetación que brillan por su simpleza y cantos de sirena.

Los pisos superiores están reservados para quienes vayan en busca de horizontes más amplios; ceremonias del té de Ayahuasca donde la conciencia se diluye en el colectivo; los libertinos afirman que las orgías son otro camino hacia lo mismo.

Los amantes de la calle

Suspiro que titubea en partir.

La mirada hacia dentro, buscando montañas de huesos que inicien algún temblor.

Humo en la chimenea del esófago que abandona con una sutil sonrisa en los labios morados y partidos por el frío.

Amanece en alguna plaza, sobre el pelo la escarcha,

nace el movimiento de esas ondas champurria de gruesa cabellera.

De tu boca mana algún líquido, otrora danzan dos cuerpos sobre una banca,

Pájaro canta sobre algún árbol a los desvelados.

Sol vuelve del otro lado del mundo.

Ruido blanco como latigazos sobre lomos metálicos va aumentando.

Río eterno no se entera, y bajo su vientre descansan montañas de huesos.

El humo marcha con el cauce del viento.

Y el tiempo; morada del cuerpo, que agoniza tras el orgasmo.

Dios y la patria

 Entregarse al placer absurdo de desperdiciar el tiempo en algo tan inútil como escribir un poema mientras los días caen como lluvia.

Embriagarse de ocio, esa es la cuestión.

Llenar los días con calma en gestos tan sencillos como tirarle la cola a un gato o destapar una báltica antes de almuerzo sin pensar en qué vendrá más tarde.

Perdonándome el no saber haber crecido según demanda el tiempo

o la suerte de tener un padre o no,

La mejilla sin besar por el traidor

Ni la suerte de la patria infame

Que demanda a sus hijos una gota de sangre

Amén de cualquier dios.

sin muerte

¿ Cómo hallar las palabras a través de emociones que me llevan hasta el paroxismo?

¿Cómo repetir te amo insensatamente sin que la palabra se vuelva vana? Teorizar sobre el amor se ha vuelto tan repetido, a veces pienso que sólo perseguimos un fantasma: 

panorama desolador, 

horizonte hendido de infinito, 

la suerte de un ficha arrojada a una rueda inmensa.

respuesta idéntica en un reflejo que revela en humedad de carnes algo así como una esencia maravillosa.

Un horizonte ebrio de tantos colores que dejan mudo hasta al más elocuente de los fantoches

Amor, es cierto cuando te digo esto:

un deseo abismal nubla mi conciencia incapaz de mirar a lo profundo del pozo, o más allá de las nubes. Sólo deseos incapaces de anidarse en un solo cuerpo, ni tampoco en dos. Pero que vuelven a tu lecho de noche en noche y ahí me vuelvo completamente tuyo, aunque sea por unos minutos.

Ávido de descubrirnos desnudos en bosques infinitos con inocencia edénica.

Esfuerzo inútil, sin embargo, a los ojos de un ser eterno. 

¿cuántas veces se habrán abierto alas en nuestros corazones para estrellarse en un horizonte cuál Ícaro ante los ojos de un padre piadoso que se ve reflejado en esa caída estrepitosa y predecible?

Y de nada sirve el escepticismo si en nuestras almas obtusas radica el deseo irreflenable de amarse sin medida.

    o eso quiero creer siempre.

Y alguien más piensa; Bienaventurados los olvidadizos que pueden siempre una vez más. 

(cayendo en la trampa de la especie)

El rostro de la presa absorta de piedad renuncia entre espasmos a abandonar su cuerpo en provecho de su predador.

Pero no somos predadores uno del otro, sólo somos almas ávidas de olvido e inocencia.

    o eso quiero creer siempre.

La trampa es el abismo, mi golondrina que me acompaña a bailar sobre el río Cautín.

Resignificar una palabra tan prostituida: Te amo, y es cierto, lo hago, aunque caigo irrefrenablemente.

Mi padre decía que el amor significa sin muerte; se equivocó en la semiótica: no se mezclan prefijos griegos con palabras latinas. Pero acertó en el significado: un amor sincero y desapegado puede más que el ego condenado a la muerte.

Y las distancias.

En este corazón que habita el wallmapu esa verdad se guarda: hay algo vivo en todos los amores que me entregué alguna vez con desenfreno, sin mediar palabras ni remordimiento. No se agota en ningún pulso del motor que lo impulsa. 

Ni aún cuando ese órgano deje de pulsar sangre, sabré elegir quien quiero llevarme a la tumba.

miércoles, 12 de julio de 2023

Reseña de Tálamo

El fragmento de una noche de bodas en dos tiempos, la suerte desigual de dos parejas que descubren el reflejo oscuro del matrimonio. El primero, forzado; una transacción por el cuerpo de una joven que salva a su familia de la miseria material. El segundo, un regalo de desconsuelo para la novia maquillando la vergüenza de vivir así, sin otra opción, presa de la pasión del novio, culpable por amar antes del tiempo permitido, enamorada de lo incierto.

Se explicita el sufrimiento de estos miserables, el destino que antaño parecía inevitable para perpetuar la especie bajo el dictado de LA LEY en la promesa de -al menos- una noche feliz. No se cumple. 

Las atrocidades que pueden cometerse dentro del matrimonio y la violencia salvaje que reclama sobre sí el amor romántico para existir. Contrasta la burla que surge cuando la sabiduría se asoma en este pacto desigual; ninguna palabra consuela al ser amado para volverlo dócil. Sólo la promesa de una venganza silenciosa o la locura anunciada de la violencia civilizada.

Dentro de estas realidades, que parecen tan añejas, tan distantes, reposan en sí los mismos principios que reclaman la dualidad que guardan lo eterno masculino y su contraparte, discurso tan vigente aun que perdura tras las épocas que retratan. De ahí, las expectativas que reparten sobre cualquier amante que añore volver propio la totalidad del ser amado; Emilia denuncia esta imposibilidad, la de asumir como propio dentro de su sexo una suerte de código de conducta, una especie de función dentro de esta relación que trasciende el matrimonio; la del amor normado, es a lo que nos invita a ver la obra de Stranger.

lunes, 15 de mayo de 2023

Vocare

 Hay un espacio del cuerpo

donde el lenguaje no llega:

No hay discurso donde reside la totalidad de la experiencia.


Acaso exprime en líquidos 

y suspiros indescriptibles


Con el tiempo se hacen mejores,

hasta inventarse como historia propia:


Y ante el horror que tras la muerte conviértase en olvido,

INVOCAMOS PALABRAS.

sábado, 25 de marzo de 2023

fin del verano 2023

 Hace tiempo atrás que ya no escribo nada. Ni los desvelos o los vicios me atormentan. En cambio, la tranquilidad de los días de verano donde lo más importante es cuidar la casa y atender el bienestar de mis seres queridos (y el propio). Estos días, estos meses, me han hecho preguntarme si la poesía vive en el tormento de sentir incomprensible el mundo, de la necesidad imperiosa de interpretarlo en lenguaje que no vaya a nadie, sino a todo y -ante todo- a unx mismx.

Sabrán los días guardarme una imagen hermosa, como la luna creciente aparecida sobre el parque durante una tarde que se estira como el avión a chorro que cruza el cielo celeste, o el suave lomo de un gato al sol tras alguna vieja ventana llena de pequeñas plantas y objetos sin valor.

Ni aun la angustia que pudiera pensarse por no añorar comunicar nada urgente que venga dentro de mí, ni la impresión de las noticias que vienen del mundo pueden agitarme lo suficiente para traerme preocupado. A veces, sí, quizás dudo si aburra mi tranquilidad: estos ojos llenos de paisajes en que se satisfacen los detalles de la calle o de contemplar como crecen las malezas de mi patio.

El mundo es un lugar terrible y lleno de injusticias, sí; es preciso tomar un estandarte y luchar en nombre de los miserables. El mundo es hermoso y vasto y sí; vale la pena recorrerlo entero. Quizás tantas cosas más, como ojos tiene para ser visto, pero yo decidí acampar en el patio de mi casa: ver las flores crecer y dormir la siesta a la sombra de un gran árbol; una alegría pequeña, sí, pero que van creando capas para poder soportar las grandes tragedias (y los fríos de largos inviernos): Un rincón para mí, mi amada, nuestros gatos y la suerte que nos espere.