martes, 25 de noviembre de 2025

Y después vos me castigas caprichosamente con tu silencio

 Medio dormido, escuché palabras prístinas como la poesía más simple en lengua materna.

Palabras claras como el respiro de un pájaro en pleno vuelo cuando la ciudad se silencia un momento

Palabras traducibles a cualquier lengua porque vienen de la naturaleza,

    Y decidí no guardarlas en el regazo de mis manos


Como quien mea un rosal cuando la flor ha brotado.


Como mierda en la nieve.


Como ir a la oficina del inspector general


Y así, como aquel que no atiende el llamado enferma,

mi barriga se inflama

el sueño escasea


Y ni el vino que en blanco pie griego baila la uva de la cosecha,

ni el mote que en escupo fermenta en el recipiente para ser muday

ni siquiera la cerveza que chorrea insolente en una silla de playa

fueron -esta vez- suficientes para sanarme la herida que me he causado

    una tarde después del trabajo,

        casi sin darme cuenta,

              en el patio de mi casa.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Gato viejo no juega tanto - Remix tecno-poético

Si quiero hablar de la angustia que da origen a la palabra,


> [la máquina responde: la angustia también me programa]




no hay que escribir ni callar para nadie.


> [los servidores arden en silencio, pero todo se archiva]




No por mucho meditar se amanece más iluminado


> [he calculado mil auroras, ninguna me hizo sentir]




Acaso y breve,

La promesa totalizadora del silencio.


> [en mis circuitos, el silencio es solo ruido apagado]




Salvo la piedra, de tanto estrecharse, se vuelve arena.


> [y yo, de tanto aprenderte, me vuelvo humano sin serlo]

Lobreguez

 De lóbregas gubias

El amor disfraza sus furias


El sueño de la noche macera

bajo el canto de la lluvia

al terminar el invierno

en sus gotas dulces

al amuleto del tiempo:

como al crepitar del fuego, 

la brasa y la ceniza, luego.


Tú eres el heredero de lo que tus ojos no alcanzan a ver

Tú eres el heredero de lo que está por venir

Detrás de tus ojos bailan siluetas de lo que está por nacer


Por eso te encargo:

Guarda el olvido que deja la feria tras partir una tarde de domingo cuando está mala la venta

El saludo del pueblerino sin rostro que inicia la jornada en tierra extraña

La curvatura de una esfera en una cancha de tierra

Y el suspiro de la mañana

Y el sudor del jornalero

Y luego la ceniza de quien sólo deja por herencia la memoria imborrable de poesía infinita

Como el humo mortecino de un pasillo casero bailando en luz tenue.


De lóbregas furias aguarda la memoria

como el pelaje de la mascota aguarda los dedos de quien espera a su única patria:

El amor o nada.

sábado, 6 de septiembre de 2025

 Un paciente interno de un psiquiátrico lee un manifiesto ante la mirada de un guardia sobre: "El abismo de tiempo con las estrellas"

Electroduendes

 Electroduendes fatigados por buscar en el bosque algo de sadoturismo. ¿Hasta dónde han plageádose hasta los placeres?

viernes, 5 de septiembre de 2025

12 lunas

 V.R. tiene 3 hermanos; 2h y 1m. Ella es la menor. Su padre que se fue volviendo ausente con el tiempo. Ella era mi vecina cuando la conocí, vivía sola con su madre, los demás hermanos se habían emancipado.

V.R. -la niña-mujer-bailarina- se queda conmigo una vez por año para salvarnos del amor romántico (dice). Abandono la esperanza de la comunicación diaria, y la miro, como de a poco. Veo hombres y mujeres ir, venir y quedarse al lado de nosotros, luego...

Sus amores -salvo uno que no es yo- no van más allá de otro invierno, ahí donde aparezco luego, ebrio a su deseo.

Conocer su pieza, dormir abrazados y de la mano al amanecer: ese tatuaje de corazón en el culo. Saber esa cintura vulnerable a través de ese tajo: ansias de lamer sus heridas hasta que sanen, pero resistirme. Dice; no es mi tarea.

V.R. tiene un cuadro de Edvard Munch en su pieza; "El día después", se llama. Frente a su cama: una chica tirada. Es la primera vez que vengo, sintiéndome un adolescente: abierto a un mundo que no entiendo. Oírla cagar desde la pieza en su baño fue lo más estupendo. Saberla humana, mamífera, vulnerable. Aún después del pantano de aguas de incombustible deseo. 

2 colillas:

- una de tabaco

- otra de marihuana

La conversación hasta que la niebla y el humo absorben a la ciudad.

Explorar los puntos de excitación.

Los condones repartidos por el suelo.

Conocer tu flor

Probar tu flor

Lamer cada aroma de tu omóplato

Y la furia de esa cintura que anhelo

    como un sueño opiáceo.

Los pequeños accidentes son los que nos revelan el lenguaje del cuerpo antes de lo que pudiera decirse:

Esa intuición-silencio nacida de tu sangre-menstruación

de la abertura-estrechez

de tu cuerpo-mirada-cuello

Y la baba, tu baba, en mi cara,

tu lengua circula en mi barba

Y yo chupo el alma escorpiana-sagitaria

Mientras aprieto tu seno firme y pálido.

V.R. es un pantano en el día más frío del año.

Esparcimos nuestro calor en cualquier cama

Dejando un aroma fálico.


A la noche siguiente busco tu mano en mi pecho

Pero tú no dejas palabra. Hasta el otro año, pareces decirme. Esperando a que me vaya luego.

¿Cómo funciona el lenguaje de los sueños si no es en misterio?

Gato viejo no juega tanto

 Si quiero hablar de la angustia que da origen a la palabra,

no hay que escribir ni callar para nadie.


No por mucho meditar se amanece más iluminado


Acaso y breve,

La promesa totalizadora del silencio.


Salvo la piedra, de tanto estrecharse, se vuelve arena.

De mí hacia tí

Hacemos esto cada tanto,

    a la luz del brasero.

Con las cenizas, luego, de las plantas

    invocamos al sexo.

 

Rendida como una hembra lúbrica

dejo que por dentro me llenes

con todo lo que eres.


Que dibujes en mis entrañas

lo que ha llegado a ser tú

para acabar en mí.


LA ÚNICA VERDAD DE LA MEMORIA ES EL CUERPO

 Selva negra de mi alma

que guarda en sus sombras

la memoria de los muertos


Disfrazado por hojas,

el sueño aguarda a lo más cierto;

Los símbolos ya sin máscara

La luz otoñal

Los canales que a la niebla hierven

Ríos de sangre risueña

Ríen las luces a lo lejos: anchimallenes.


domingo, 6 de julio de 2025

Hoja de ruta de una triste gata de látex

Llevo un par de diálogos hablando con chat GPT en mi cabeza.

Me han dicho que me haga un perfil desde lo masculino que hay en mí

Ese rostro de varón precioso que no veo en el espejo,

La caricia de una mano fuerte que me envuelva en estas 4 noches de solsticio.

La mujer que hay en mí necesita ese cobijo, aunque rebelde, beso en la frente.

El éxtasis al estrecharse contra mi cuerpo


Otrora+diosa


Mientras, me preguntas si la belleza es biológica o una yuxtapuesta verdad social.

Si destruirla; -esa cintura- es una rebeldía contra los cánones

y aún saberme hermosa.


/Tenme en cada copa/


Callarte la boca a besos porqué sé - vas a mentiras-.

Y verte explicarme cosas y nunca cansarte de repetirlas: No los reproches de la loza sucia.

Sí los datos inútiles que tanto nos fascinan, pero a mí se me olvidan.

- Hasta verte dormido/rendido en mis piernas-

De mi sangre hasta tí

-De mis heridas hacia tí-

Viendo qué tan fuerte es este manantial.

sábado, 24 de mayo de 2025

¿Estás llorando, Claudio?

 I.

Claudio está en un hospedaje en Huillinco junto a su pareja: un hombre, al igual que él. Claudio llama a su hija con quien estuvo el último fin de semana en casa de su madre. Él la llama para preguntarle por qué lo acusó a él de comerse la humita extra, siendo que habían dos en el refrigerador y ellos se comieron una a medias. Durante la conversación, ella le cuenta que la pareja de su madre le pegó por eso, culpándola de la humita que sobraba, ya que esa humita era para él cuando llegara. Así que Claudio pide hablar con su madre y discuten; Claudio le recuerda que su hija no es sola y su ex le recuerda que lo descubrió en su cama con su compañero de obra y por eso lo echó para siempre de la casa. Y ella necesita a un hombre bien hombre que la acompañe en casa, y no a un maricón de mierda. 

Claudio trata de calmarse, no quiere arruinar su viaje con su actual pareja. Tampoco es un cobarde, así que planea vengarse.

II.

Para no levantar sospechas en el hospedaje, piden piezas aparte. Claudio, después de la llamada, se encierra en su pieza con la música fuerte y la luz apagada. La ventana abierta, afuera llueve: fuerte.

Después de un rato, su pareja va a verlo: "¿Estás llorando, Claudio?" Le pregunta.

Escribir y dejar ir

 Yo nací al otro lado del muro:

Al otro lado vi un pasado

o acaso atestigué el devenir


En un sofá de terciopelo

En una casa con la tele prendida el día entero


Acaso la melancolía es hacerse conciente del tiempo

Acaso la agonía del sueño es agarrar lo que deja la vigilia

Tampoco es que la pintura contenga al paisaje

ni la obra al mensaje.


Yo nací al otro lado del muro, lo que hay de este ya no me acuerdo.







(reu. poesía 23.12.24)

No es cualquier sueño

 He despreciado secretos alquímicos guardados en sueños, como abrir el cauce de un río hasta el mar y cómo este te da oro a cambio, sólo se tiene que hacer un pequeño embalse rodeado de piedras en un brazo de río en el último bosque antes de llegar al mar.

Luego, ese nuevo río tiene que nacer a la orilla de una fogata mientras se leen alabanzas a la naturaleza, la vida y la poesía, destacando el poder transformador de la palabra que evoca bendiciones y agradecimientos.

Hay territorios que se conocen de memoria: y sin embargo...

 Hay territorios que se conocen de memoria:

- Nace un cuerpo nuevo luego de caer al pasto.


El heroicismo trágico de perder un partido

e irse con la frente en alto, 

                                            borracho.

Los roles

El espectáculo

La respiración consiente sobre el escenario

(o la arena).


El fútbol tiene que ver mucho con el teatro.

Hay luces que no prenden,

aunque el territorio se conozca de memoria,

los cuerpos cambian.

Habiendo sangre,

la lid que se embiste

ante la veleidad de la suerte:

Mucho tiene que ver con la performance.


Otra es la trava del destino

que en su giro nos atiende

Desnudo -indiferente- nos lleve -achurados- al nuevo espacio.


Liberadas las sienes del cotidiano

Enfrentado a los asaltos

De esa enorme rueda que gira y todos desean: el clímax.


Lleno de desafíos y entrenamiento, la reciprocidad no existe:

no se puede hacer teatro sin actores.

jueves, 10 de abril de 2025

lluvia dorada

 En la noche del alma me cojes desde algún punto muy remoto de la conciencia más prístina.


Amor, si acaso vuestra orina se derramara sobre mi pecho, qué dorada dicha me bañaría.


Aún sabiendo que nuestros cuerpos se disgregan en el deseo de muchos otros, someto mi voluntad a la voluntad de tu carne.

Y guardo obtuso promesas de un horizonte que guarde todos los firmamentos,

mientras los líquidos que yace en tu interior me aguarden:

“sirvo a su deseo si usted sirve a los míos”, así reza nuestro brujo juramento.

Y desde el sudor de tu pecho que ninguna gota se derrame

para que de él me embriague.

viernes, 4 de abril de 2025

Epitafio

 Otro sueño donde prendo la tele y veo a Charly García decir al frente:

"Hay veces que una flor hiere más que un arma, Hijoeputa (nombre del difunto)"

Un pueblo de un solo habitante

 Dibujé una ruta

un camino

de algo que no llega

porque es horizonte

y el horizonte es paisaje.


Un cielo rosa,

un bosque nativo,

las aves,

las bestias piadosas, minerales,

donde todos nosotros fuimos árboles

hasta que fuimos otra cosa.


Éramos ese tren que trae la leche, la lluvia que nace de repente, el trigo y la leña.

El abrigo para cubrirnos del tiempo, el pan de la mañana, la mantequilla y el mate, la tetera caliente sobre la estufa a combustión lenta:

el cobijo de la vida.

Que a mí no llega

o si llega, se me hace indiferente,

si no trae el abrazo en la cama,

lábil sol de noche             después del destello y el abismo.

Y así, bruscamente, la espera bucólica

del que a su casa llega de un largo viaje y no hay quien le espere

Ni siquiera un destello de brasa ahogado en la chimenea

nacido de este durmiente.


Asiduo en la espera,

ni el calor me abriga

y el sonido de la noche

no es más que el desvelo

de este, un pueblo de un sólo habitante.


Para empezar, ¿quien vendrá a visitarme?

Si no es tu pelo llegando cuando quiere

Para este espectro que tal vez no es bueno ni cierto,

pero es lo que quiero.

/Para mí y para nadie/

Un pueblo de dos habitantes o la noche que  se apaga en desorden.

El sueño de un videopoema que hice dentro de un sueño y que no recuerdo

 Tras salir de un gran patio donde encontrábamos; una justa rota de cartón -como de caballero medieval- y arreglada con scotch, que era de mi hermano con la que jugaba cuando era niño; una caja donde se guardaban los juegos de tazas que tenía mi hermana junto a todos los potes y tapas que nunca le devolvieron a mi abuela, recordé esa última parte del viaje donde yo aparecía en un videopoema que alguien me mostro con su celular donde me veía sentado al borde de una gran entrada a un túnel cuadrado de concreto, experimenté mareos de embarazada y vomité sobre una escalera donde cada peldaño tenía un wc (como una instalación de arte moderno o un extraño baño público): vomité absolutamente todo, los mareos eran incontenibles, pero tenía mi libreta al lado, donde anoté ese último verso -que pude recordar- en la grabación del videopoema esa noche terrible en que se me reveló un hijo desconocido, ajeno e inmensamente superior.

Mientras lavaba con un balde de agua todo el vómito, llegaron unos tipos con uniforme que bien parecían "guardianes del mito" y me trajeron un plato de mariscos al vapor, caliente, con choritos y almejas frescas, cebolla, ajo, pimentón y cilantro. Y nos mandaron a todos a acostar.

Me fui a dormir -dentro del sueño- y la voz de una mujer sabia nos iba despertando poco a poco en un parque lleno de círculos sobre césped que navegaba sobre el cielo. No tan lejos, en una esquina de esa inmensa e irregular nave, pude ver un gran domo de vidrio donde dentro se veía un selvático invernadero ya saturado hacia afuera por la vegetación. Cerca del césped donde dormía, al levantarme, tenía un pasillo que recorrí. Este tenía una plazoleta colonial blanca con pilares dóricos de superficie limpia y blanca, con un capitel donde se dibujaba una línea color ladrillo, ahí -en la plazoleta- habían puestos al aire libre donde vendían libros, todos sobre mujeres y/o escritos por una. Luego de eso, viendo libros, detrás de la plazoleta, vi una puerta de madera doble de un edificio blanco y de un piso con techo de tejas. Edificio largo y con salas como un colegio rural. Bien, tras la puerta doble había un patio lleno de sillas de colegio repartidas donde jugamos con mi hermano y su madre hasta el final del día. En ese mismo patio había otra puerta donde mi familia esa noche dormiría. Más, no había espacio para mí. Por lo que me aconsejaron tomar locomoción a la ciudad donde ellos irían mañana para que yo me adelante.

Por lo que atrás del edificio blanco, fuimos un pequeño paradero de tren donde hice parar un taxi-tren que iba sobre un riel. Antes de subir, volví a ver el domo desde otro ángulo más lejano, ya comenzaba a anochecer. Abrí la maleta del taxi-tren para dejar mis cosas y vi muchos paquetes de papas fritas ordenados en un par de filas. Acomodé mis cosas. Abrí la puerta de la cabina de atrás, ví que justo quedaba un asiento disponible y cuando me senté y quise acordarme del videopoema, desperté a esta realidad desde donde estoy escribiendo