una joyita
Desde la primera vez que leí a Nicanor Parra me causó algo raro, un gusto metálico en la boca que bajaba por el estómago. Quizás fue Marco el que me lo mostró, no lo recuerdo, pero aún era un estudiante del colegio, quizás 15 años, donde comenzaron tantas cosas. Otro día, uno soleado y en Las Cruces, lo vi -no a Marco, a Nicanor- debió haber sido unos 5 años atrás. Una joven lo acompañaba, por el aspecto impecable de esta joven pensé que podía ser una sirvienta, linda la casa de Nicanor, una grande, de piedra, un frondoso jardín y una banca, donde Nicanor se dirigía a sentarse. Lo vi y parecía una fábula, o tal vez un fantasma. Sentí los nervios de ese grupi que ve a una estrella de rock. Más, por cortesía, en ese instante pensé en todos los poetas jóvenes que tocaban a su puerta, soñé con estar ahí, dentro de esa casa llena de artefactos colgados por todas partes y completamente de madera lustrada preguntando tontamente cuál era su opinión respecto de mis pobres poemas. Nicanor se veia muy viejo, -¿y cómo no? tenía más de 90 años- cansado, moviéndose apenas. "Ahí va un inmortal", pensé en voz alta. "¿Qué?" dijo mi amiga, extrañada. y su palabra me despertó de ese sueño, de esa imagen que se arrastraba bajo el claroscuro de los árboles. Seguimos el paso, un poco después vimos el mar.
aparte: el día que murió Parra lo recuerdo bien, tenía que ir a la Biblioteca Nacional. no sé dónde vi la noticia -vaya memoria- quizás en una tele o alguien me lo dijo al entrar a un negocio a comprar algo. Lo cierto es que la ciudad entera rumoreaba su muerte. En fin, siempre he encontrado asquerosamente morboso y oportunista el tributar a alguien que recién ha muerto. En primer lugar por lo inútil que es pal fiambre, y en segundo lugar porque creo que es de un oportunismo artístico y político despreciable alinearse con la obra artística, y ni siquiera eso, con el personaje que presuroso empieza a construirse tras su muerte. "¿por qué no antes imbécil?, ¿por qué no fuiste a comprar sus libros cuando aun estaba vivo y, así, que el viejo hubiera usufructuado de esa venta? Ahora de nada le sirve a él. Lo que haces es para satisfacer tu ego, acaso para alinearte con otras personas de la misma calaña y montar una obra a costa de su muerte, aprovechando que es un tema contigente"
Por eso, lo pensé en silencio, no hice ni dije nada. Sin embargo, al llegar la noche, hice una pausa en mi tesis y volví, como tantas veces, a oír sus poemas recitados por él. Creo haber escuchado no más de dos o tres. "El soliloquio del individuo", imprescinidible. Ahora descubrí un álbum con algunos de sus poemas. He ahí arriba el enlace, archivo esto e invito a mis escasos lectores a que lo oigan.
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