A la hora en donde hasta las risas sardónicas guardan silencio,
Un dios saturnal baila a contraluz en la madrugada.
Un barco ebrio se dibuja en los sueños.
Un barco ebrio se dibuja en los sueños.
Los sueños son de sí mismo
Así como tú, cuando tu mirada se pierde en el infinito.
Noche imperecedera al tiempo,
Se mantiene infranqueable a los charlatanes del mercado de carne:
Los mortales no deben permitirse ciertas veleidades.
Respeto al ciclo de vida suspendida de los noctámbulos
arrojados en la marea incierta de las pasiones.
Los estómagos revueltos al desayunar cigarrillos
(Para despertar de este bello sueño, basta un chorro de esperma)
Pero, ¿quien querría dejar atrás toda esa dulzura
y ese abrazo que no dan con fondo alguno?
Un viente henchido de tanta maravilla aguarda una nueva despedida.
Las cicatrices como vestigio de un alma
que alguna vez acogió tanta risa.
Y al alba de este día se abren
y sangran colores purpúreos.
Perece la vigilia. Perece la noche y sus fantasías.
Pero el sueño aguarda a otras luces tenues,
y temblores deshojados en medio de la incertidumbre de
un pasado que regresa
al cerrar los ojos
Benditos los que olvidan el sabor de la hiel.
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