lunes, 9 de abril de 2018

El bandido y su sombra

Cosas terribles se decían por esos días.
Yo me fui a esconder tras la lluvia y el mar allí donde los árboles sangran.
No quería escuchar más de la boca de nadie la palabra "terror".
Sé muy bien que el mundo era un lugar horrible mucho antes del primer bandido
y que el idiota se hace cuando el oído es débil a la persistencia.

No estaba exento de ello,
no era un ser aparte. Eso lo sé muy bien.

-"hay un bandido suelto". dijo el rey.

A este no le importa su fortuna, sino su poder. Castiga a sus súbditos por no encontrarlo. 
Cerró todas las puertas y ventanas.
Puso a un vecino contra el otro.
Dejó todas las llaves para sí.

Elefantes terribles vagaban por la ciudad,
y mas de una espalda rompieron buscando al bandido.

Luego de eso me fui a la selva, preocupado de que nadie me siguiera. 
Acá las noches saben a vino.
Y la risa abunda como la hierba donde duermo.

Un día me llegó una carta;
El bandido, por supuesto, seguía suelto.

¿Olvidé decirles que nadie buscó en el castillo?

El bandido era el rey.

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