viernes, 27 de abril de 2018

Metrópolis

Esto no es la vida. Es una triste parodia. La supresión de todos los estímulos que resulten favorables, ¿Qué queda sino la narcosis?
Una sodomía forzosa, el cuerpo de cabeza cogido por los pies y secado por un sol artificial, agónico.
Esta lapidación del alma se fundamenta en la producción; imperiosa, constante, llevada al absurdo. El paladar amargo, siento ingresar la peste a través del aire.
Los brazos de los árboles mutilados. Las raíces se insinúan bajo el asfalto; resistencia microscópica.
¿Hacia dónde exteriorizar la violencia?
Los pulmones contraídos, las vísceras acidificadas, Las extremidades del cuerpo atrofiadas, la sombra mezquina de árboles hambrientos y famélicos. Dime, ¿Hacia dónde dirijo la violencia si no es hacia mí?

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