14 de marzo de 2016
¿Que ha sido de esos besos perdidos bajo las luces del
invierno?, del vientre lleno de tanta risa.
Cuando te sentabas sobre mis piernas porque el frío hacia
tiritar tu delgado cuerpo, y yo te arropaba cual niña bajo mi abrigo, te
ofrecía mis mejillas entibiadas por el vino rosáceo, y tú ponías tu nariz de
gato ahí.
-“Pablo”, me decías, “me siento mal, necesito tomar aire”.
Siempre era por la madrugada, y el viento helaba las manos. Lograbas
despertarme, y yo salía en piyama, botas y abrigo. Mientras tú te cubrías con
mi ropa, no sin antes llenarte de mi olor que te gustaba tanto. Y buscaba un
cigarrillo a medio fumar en el cenicero para calentarme las manos, tú te
enojabas, no querías volver a la cama con ese olor en mi cuerpo. Sin embargo,
al salir y caminar un poco, de todos modos lo prendía.
Las calles vacías
eran nuestras. Al calmarte y volver a casa, siempre te contaba una historia
para que te quedaras dormida.
Ahora que lo pienso siempre necesitaste de mucho aire.
Siendo yo alguien tan terrenal, no entendía por qué buscabas en otros
horizontes lo que podías encontrar conmigo. Allí, los dos solos en medio de la
noche, con las barrigas llenas y las extremidades congelándose. ¿No fue eso la
felicidad para ti también?
La memoria es muy frágil , crei que hace un tiempo lo que leo lo había supuesto , y que en ese recuerdo del profundo conocimiento que tenias hacia mi como una especie de descifrado innato yo añoré ese no prejuicio y su genuino acompañamiento tantas noches sentía me faltaba el aire, y más que el aire se sentía como si por mi cuerpo no corriera oxigeno , pero no lo imaginé hace un tiempo leí esto y no lo recordaba , solo recuerdo la misma sensación al leerlo hoy por segunda vez , y sentir que mi corazón se hace agua y mantiene viva la memoria en el cuerpo como si los recuerdos estuviesen anclados en la piel.
ResponderEliminarPrecisamente eran tus tierras las que necesitaba pero yo era demasiado joven para saber amarte.
Y si , fue esa la felicidad, el instante perfecto de lo "cotidiano" en la extrañeza de las caminatas nocturnas que clamaban auxilio.
Tal vez por la luna o mi extrema sensibilidad me lleva a temer que ese espacio de la memoria en ti se desvanezca , pero soy parte del olvido para ser rememorada en un instante como este.
Y discúlpame si te exijo, pero es que no me gusta ser tratada como un contacto más de la virtualidad.
o sentirme así, o tal vez es el miedo de ese bus partiendo al sur una y otra vez.
Gracias siempre.